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La mejor leche es la leche materna!
Hay muchas razones que respaldan la filosofía de “breast is beast” (lo mejor es el pecho).

La leche materna es rica en nutrientes que promueven el desarrollo del sistema nervioso y el crecimiento cerebral. Los niveles de carbohidratos y proteínas que se adaptan perfectamente para los bebes y los anticuerpos que se incluyen en la leche materna contribuyen sustancialmente a desarrollar el sistema inmunológico.

Estudios demuestran que la mejor leche materna es la producida durante la noche. Por esto le dedicamos una sección especial: El arte del amamantamiento nocturno, la que pronto estará disponible.

Consideraciones para disfrutar y prolongar el período de amamantamiento:

  Debes poner a tu bebé al pecho tan pronto como sea posible después del parto. Su instinto a alimentarse con leche materna es un patrón que se desarrolla fuertemente en esta etapa.

  En los primeros días cuando se produce el calostro, simplemente ofrezca el pecho a su bebé tantas veces como lo requiera

  Cuando la leche materna baja alrededor del tercer día, es muy común amamantar cada dos horas, con lapsos ocasionalmente más largos de 3 y 4 horas.

  Los bebés pequeños no necesitan nada más que la leche materna loa cual posee suficiente agua para saciar su sed y suficientes nutrientes para saciar su hambre.

  La leche inicial es bastante aguada y puede parecer de un ligero color azulado. Esta sirve principalmente para calmar la sed del bebé.

  La leche inicial es seguida por una leche más espesa rica en nutrientes y bastante más cremosa.

  En cada amamantada existe una tendencia a los pequeños ciclos. El bebé muchas veces necesita ser alimentado 3 o 4 veces y muchas veces se duerme o es necesario cambiarlo durante un ciclo.

  Si tienes abundancia de leche y el bebé tiende a atragantarse o devolver leche, recuéstate de lado y aliméntalo o recuéstalo en tu falda bajo el abdomen mientras succiona. Ambas acciones tienden a hacer que la leche salga más despacio.

  No despiertes al bebé para alimentarlo antes de que tú vayas a dormir, pensando que lo mantendrá satisfecho por el resto de la noche. Pero a la vez trata de no cortar el pecho nocturno por que es una parte muy importante de la alimentación para los bebés.

  Si no limitas las amamantadas diurnas encontraras que en poco tiempo las amamantadas nocturnas son cada vez menos frecuentes.

  Es importante no sacar al bebé del pecho hasta que estén satisfechos, así ellos maximizan los beneficios de cada uno de los tipos de leche que se presentan durante el amamantamiento.

  Disfruta este tiempo de acercamiento con tu bebé proporcionándole caricias y mimos.

 
 
 
 
 
 
   
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